No sé si a Carolina le habrán dado algún tipo de chispazo, pero en ese momento parecía haberse soltado por completo, dejando atrás su habitual papel de víctima frágil.
¿La razón? ¡Que Carolina estaba hasta la madre!
Ese papel de la santita inocente y la zorra manipuladora era su especialidad. Con esa fachada barata había logrado volver al lado de Sebastián y meter cizaña entre él y Valeria.
¡Y ahora, Mónica se atrevía a representar ese mismo papel frente a ella!
¡Qué asco!
¡Qué repugnante!
¡Desg