Mónica añadió:
—Papá, tranquilo. Andrés me ama mucho, me trata muy bien. No permitirá que me preocupe; él te ayudará.
El Señor Flores también creía eso.
Él nunca lo había mencionado antes. Pero ahora, aprovechando su doble posición como suegro y antiguo mentor, se lo pedía directamente a Andrés. ¿Acaso tenía este alguna opción de rechazo?
Quedarse de brazos cruzados sería, sin duda, una grave falta de respeto filial imperdonable.
De repente, Andrés sonrió.
Justo cuando los Flores daban por hech