¡Casi lo dijo claramente: que Valeria no la había dejado asistir a la reunión era un claro acto de discriminación contra ella!
Pero entonces, la tercera compañera habló:
—Esa reunión es solo para el equipo de proyectos. Nosotras somos del equipo de traducción, el trabajo es distinto. Asistir no serviría de nada.
Al oír esto, Mónica se quedó paralizada unos segundos. Luego, de repente, sonrió.
—Ah, con razón. Ya decía yo... La directora Herrera y yo crecimos juntas. Ella jamás sería de las que