¿En serio... Eduardo los había devuelto?
Mónica se quedó rígida en el lugar, incrédula.
En su memoria, Eduardo siempre había sido un caballero: educado, considerado y, sobre todo, jamás dejaba a una mujer en ridículo.
Ese brillo de caballero la había atraído profundamente.
Por eso, ella había estado tan obsesionada con él.
Tomando los regalos devueltos, Mónica sonrió.
Los celos de una mujer realmente eran poderosos.
Ya en su mente había decidido que Valeria había ordenado a Eduardo hacer es