Isabella suspiró, exasperada:
—... Mamá.
La Señora García intentó aconsejarla.
—Deberías conocerlo mejor. Me parece que él no muestra mucho interés en ti.
Isabella golpeó el brazo del sofá.
—¡Yo lo tengo decidido, es él! Y su familia, sus padres, son personas maravillosas. No son prepotentes, no son arrogantes, son muy agradables.
Eso sí logró conmover un poco a los señores García.
Una vez que Isabella subió las escaleras, la Señora García se acercó a su esposo.
—Sabemos cómo es la familia He