Carolina no sabía muy bien cómo salió de la casa de Mónica. Solo sentía la cabeza pesada y los pasos inestables, como si no tocara el suelo.
Apretó con fuerza la pequeña bolsa de dulces dentro de su cartera.
En el hospital, los dos niños habían estado recibiendo tratamiento y medicación y su condición había mejorado.
Ahora, los guardaespaldas de Valeria vigilaban el lugar. Valeria misma iba a visitarlos de vez en cuando, pero siempre acompañada, casi nunca a solas con los niños.
¿Dónde, entonce