Renato reaccionó rápido y alcanzó a sostener a su asistente, quien se había desmayado del susto.
A los demás, ordenó con calma:
—Contacten al departamento de relaciones públicas. Que se preparen para manejar la situación.
La Señora Flores se había suicidado.
Desde la azotea, su cuerpo había caído. El sonido al impactar contra el suelo resonó como un petardo al estallar, dejando un eco prolongado y estremecedor.
Describirlo como hecha pedazos no era exagerado.
Renato, sin embargo, no mostró mie