—¿Secretario Martínez? —Mónica se puso de pie.
El recién llegado era Renato Martínez, secretario general del Grupo Castro.
Un hombre increíblemente ocupado, quizás incluso más que Eduardo.
Cualquier asunto que Eduardo no pudiera atender personalmente, recaía en sus hombros.
Su autoridad, por tanto, era indiscutible.
¿Acaso la Señora Castro ya había hablado con Eduardo?
¿Y por eso Renato estaba aquí?
Sin embargo, las expresiones de los señores Flores no eran nada buenas.
Mónica dejó su teléfo