Capítulo 308
Un atisbo de ternura cruzó la mirada de Carlos.

¡Su preciosa hija, solo con alguien como Eduardo, era una pareja digna!

No habían venido a regañarla, sino con la esperanza de verla bien.

Aunque Eduardo realmente quería casarse con su hija, no sería tan fácil.

Vicente los reprochó:

—¿En serio… no podían haberme avisado?

Eduardo llevó a Valeria a su lado derecho y preguntó:

—¿Avisar de qué?

—Tú… —Vicente continuó—. ¿No se han dado cuenta de que hay periodistas afuera?

¿Periodistas? Eduardo no ha
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