A Sebastián le pareció que, por un instante, la vista se le nubló.
Apenas empezaba a establecerse en la capital, a construir algunas conexiones y ganar un poco de estabilidad... ¿y ahora esto?
Pero un embarazo...
¿Habría sido por aquellos días que estuvo con Carolina...?
Sebastián solo quería abofetearse a sí mismo en ese momento.
Estos pensamientos revoloteaban en su mente. En solo unos segundos, había tomado una decisión.
Para obtener algo, debía renunciar a otra parte.
La silla de ruedas giró