Sebastián preguntó con voz baja y tensa:
—¿Por qué estás llorando?
Después de todo, era alguien que había estado a su lado desde la infancia. Sebastián no podía permanecer completamente indiferente.
Carolina alzó la cabeza; sus ojos enrojecidos resultaban conmovedores.
—No puedo aceptar alejarme de ti. Sebastián, te amo mucho, tanto que preferiría perder mi vida. Pero no sé qué hacer para cambiar esta situación. Solo me queda soportar el dolor y dejarte.
Frente a una mujer llorando con ese air