Carolina miró furtivamente a Sofía, con una expresión que parecía dirigida a una enemiga.
Los niños son bastante sensibles. Sofía alzó la voz de inmediato:
—¡Papá! ¡Ella me estaba mirando muy mal!
A Carolina le dio un vuelco el corazón:
—... ¡Yo no he hecho nada!
Sebastián cerró los ojos un momento.
—Di lo que tengas que decir.
Carolina tomó su copa.
—Han pasado muchas cosas este tiempo. De no tener nada, pasé a que tú me dieras un hogar estable, a experimentar la sensación de una familia re