Sin duda, así era Carlos.
Sus palabras estaban perfectamente medidas, impecables. Nadie podría encontrar faltas en la conducta de los Herrera.
Pero si él, Sebastián, aprovechaba la oportunidad y realmente pedía ayuda, entonces volvería a ser ese tipo de hombre sinvergüenza.
Sebastián bajó la cabeza. Tras unos segundos de lucha interna, finalmente dijo:
—Para ser sincero, hay un asunto que es bastante complicado. Hablé con Valeria, pero ella aún no lo ha considerado.
—Cuéntame —Carlos adoptó una