Urgencias.
Carmen y Carlos los siguieron. Ya habían gestionado el acceso prioritario, y un médico los atendió de inmediato en un área separada.
—Cariño, ese Eduardo... —Carmen dudó al mencionarlo.
Carlos respondió:
—¿No lo ves claramente?
—Precisamente porque lo veo, por eso... —Carmen estaba genuinamente sorprendida.
Todos eran personas inteligentes y experimentados, ¿cómo podrían no darse cuenta de esos gestos involuntarios?
Pero que a Eduardo le gustara su Valeria... eso sí era inesperado.
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