—Ricardo, ¿puedes ir a ver cómo está Sebastián? Me preocupa su estado —dijo Carolina.
En realidad, temía que Sebastián intentara contactar a Valeria.
Ricardo salió aturdido del cuarto.
No podía dejar de recordar todas las veces que había menospreciado a Valeria.
Aunque ella nunca le había hecho nada, él siempre creyó que se había casado con Sebastián por interés, aun sabiendo que sería madrastra de sus hijos.
Ahora, ante la cruda realidad, solo sentía una vergüenza que lo aplastaba.
Afuera del h