Carolina volvió a intentar desviar la situación a su favor.
Pero Valeria ya no le daría la oportunidad.
—La que quedará mal serás solo tú. No perteneces a este círculo, y aun así insistes en meterte. ¿De verdad crees que no habrá consecuencias?
Haberle prestado la invitación no había sido un acto de estúpida generosidad por parte de Valeria.
Después de todo, si Carolina insistía en buscar su propia humillación, Valeria no tenía por qué negarse a complacerla.
Carolina rompió a llorar de inmediat