Capítulo 118
Valeria esbozó una sonrisa seductora.

—¿Qué puede haber mejor que vernos en persona?

—Tienes razón.

Mientras hablaba, Josefa miró de repente a la directora Paula y la instó:

—Vamos, doctora, tómale el pulso a la señorita. Si realmente está embarazada, habrá que asignarle atención especial. Si se cayera o se golpeara, los anfitriones no lo tolerarían.

Carolina, con el corazón en un puño, extendió la mano.

La directora Paula le tomó el pulso.

En solo tres segundos, la directora Paula anunció:

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