Eduardo colgó.
Al otro lado de la línea, Josefa acababa de terminar de cenar.
Su esposo, Hugo Lozano, preguntó:
—¿Qué te ha puesto esa cara?
—Eduardo me pidió que me ocupara de una mujer —Josefa se secó las manos con una toalla y se levantó de la mesa.
—¿Quién es la mujer que se atrevió a provocar la ira de Eduardo?
Ese tipo de mujeres básicamente no existían.
En primer lugar, Eduardo, aparte de en el ámbito laboral, no trataba con mujeres.
En segundo lugar, cualquier mujer que lograra enfadarl