Lamentaba el día que dijo que cuanto más denunciasen a Tacarigua, mejor para ella, más diversión y ver caras fastidiadas por tener que postrarse a los pies de la mejor abogada del país. Ese regocijo no valía la pena comparada con todo el trabajo que tenía encima, había perdido la cuenta de las horas que había pasado en su despacho y eso, siendo Sharon, era bastante raro; nunca estaba más de una hora y media seguida. Ahora podría llevar cinco horas tranquilamente.
-Me cago en mi padre y en e