Ricardo no parecía tener la intención de irse y Cristina tampoco quería echarle, sentía la pequeña charla con el moreno como un pequeño descanso que necesitaba fuera de todo el desastre que se había convertido su vida. Hasta le gustaba escucharle hablar de las tuberías que había puesto en la réplica de la Fontana di Trevi y cómo Alexa estaba dándole un toque armonioso con todas las flores en los amplios jardines de Vita.
-Hace días que Sharon no viene por aquí. No me faltan donuts en la sal