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Gabrielle Smirnov
Mis pies se mueven en la orilla de la piscina, Izan y yo aún estamos desnudos mirándonos el uno al otro.
Bebo un poco de vino, mientras pienso en cómo haré para que mi padre acepte mi romance con el hijo de Alexander Russo. El italiano sonríe mientras agacha la mirada, mi corazón se ha vuelto desenfrenado desde que él está en mi vida.
—¿Qué fue lo que me dijiste, cuando hacíamos el amor? —frunzo las cejas.
—¿Los gemidos o las palabras en concreto? —juego con él.
—Sabes bien