13
Me mira dolido, sus ojos se abre de par en par, lleva sus manos había su cabeza y jala con salvajismo su rubio cabello, lo veo patear el mueble a un costado de él, tiemblo. —¡Jamás! ¡Jamás te haría daño! ¿Me has reconocido verdad? Mírame Elle, mírame—toma mi rostro y no soy capaz de verle.
Izan se da la vuelta, apoya sus manos en la cama y vuelve a golpearla—Yo jamás te haría daño, no tengo una defensa para que puedas verme de otra manera y joder… me esta doliendo esto. Estoy loco… pero no t