81. Tal vez podamos hacer vida en la hacienda.
Ricardo tomó la mano de Josefina varias veces mientras conducía y otra tantas le acarició la pierna, era consciente de que eran varias horas de viaje hasta la hacienda y esperaba estar la mitad del camino respondiendo esa típica pregunta tan de niño que cansa tanto a los adultos ¿Cuánto queda? Pero que él se moría por responder con un ya queda menos, tenía muchísimas cosas que recuperar con su hijo.
Cuando miró por el retrovisor central, sonrió al ver al pequeño durmiendo, era normal, se levant