99. Debemos de aparentar que todo nos duele.
María se lanzó en los brazos de Miguel cuando este entró en la habitación que ella estaba ocupando, tenía los ojos completamente rojos de llorar y estaba muy afectada por lo sucedido, odiaba a Ricardo, todo el amor que le había tenido a su esposo se había convertido en un completo y absoluto odio que sería muy difícil de arrancar de su corazón.
— Te amo Miguel, menos mal que estás aquí — dijo besándolo desesperada la mujer— vamos a sacarlos de allí, él y esa mujer y sobre todo el bastardo deben