Tan tuyo, tan mía (1era. Parte)
Días después
Banyoles, España
Lance
Estos días me he dedicado a enseñarle a Karina a montar. Hemos seguido yendo al lago, incluso me las arreglé para llevar vino, mantas y algo de comida para un picnic, quedarnos a ver el atardecer y regresar tarde a la hacienda. Poco a poco siento que la distancia entre nosotros se acorta, aunque aún hay miradas suyas que me hacen temer perderla.
Ahora estamos cenando con mi familia. La mesa está llena de risas, copas que tintinean y recuerdos que vuelven una y