La misma noche
New York
Karina
Estamos en la cama, desnudos, con las sábanas a medio cubrirnos. Lance me abraza por detrás, sus brazos firmes rodeando mi vientre mientras yo descanso la cabeza sobre su pecho. Siento su respiración cálida en mi cuello y, cada tanto, me besa suavemente la piel como si quisiera grabar ese momento en la eternidad.
—Te amo, Karina… —susurra, dándome un corto beso en la sien.
—Y yo a ti —respondo bajito, enredando mis dedos con los suyos.
Nos quedamos en silencio, esc