El mismo día
New York
Lance
Estaciono el auto y el calor de la tarde me golpea de inmediato. Me quito el saco, subo las mangas de la camisa y aflojo la corbata, mientras camino hacia la playa. Mis ojos buscan entre la gente hasta que la veo: Karina, radiante, junto a su familia. Al percatarse de mi presencia, se pone de pie, y por un segundo, el mundo parece detenerse.
—Hola, hermosa. —Me acerco con una sonrisa y, sin poder resistirme, recorro su figura con la mirada antes de rozar sus labios co