Unos días después
New York
Karina
En la oficina todos creen que soy la mujer seria. La eficiente, la que nunca se despeina, la que responde correos incluso antes del primer café. La que jamás mezcla lo personal con lo profesional. Y por lo general… tienen razón.
No me interesan las complicaciones, y mucho menos si vienen envueltas en una sonrisa arrogante, un traje a medida y esa mirada de quien cree que el mundo está a sus pies, como Lance Mckeson. Peligroso. Seductor. Absurda e irritantemente