El mismo día
New York
Lance
Al acercarme, noto que una de las llantas está desinflada. Frunzo el ceño y se acerca el chofer de mi madre.
—Joven no puede conducir su auto en ese estado, tampoco es correcto que tome un taxi, déjeme llevarlo a su casa.
—Está bien, Joe, vamos —gruño, abriendo la puerta trasera y apoyando la mano en el marco, con el corazón latiendo a mil.
—Joven… —tartamudea Joe, cargando unos paquetes—. Si no le molesta, tengo que entregar estos paquetes de urgencia. Su hermana me