Jugadas de Poder (1era. Parte)
Mediados de septiembre
New York
Lance
Hace una semana que volví a casa. Todos los días el enfermero llega puntualmente para hacerme la terapia, y aun así, apenas puedo sentarme solo. Cada movimiento es un recordatorio punzante del dolor en el pecho.
Lo único que me consuela es verla a ella: Emma. Entra cada rato en la habitación, con su muñeca bajo el brazo, a mirar televisión conmigo o a dibujar sobre la cama. Su risa hace que el dolor se vuelva soportable.
Cuando cae la tarde, Karina la sube a