Capítulo Sesenta.
Sofía despertó en el interior de un amplio cuarto, alguien se había olvidado de cerrar las cortinas, o tal vez nunca se cerraban, fuese lo que fuese ese hecho le permitía saber que era de noche.
Estaba aturdida, aunque casi de inmediato recordó dónde estaba y lo que le había sucedido, algo que la estaba inquietando tan pronto como se sentó en la cama, y aunque lo que más le debía de preocupar era su seguridad, algo en su interior le decía que mientras Edmond estuviera allí, nada malo le suceder