La llegada de sofía y Alexander a la oficina fue la habitual, lo único distinto que pudo observar Alexander, fue cierta inquietud con la joven de mesa de entrada, quien apenas lo vio comenzó a llamarlo de inmediato.
—Cariño, sigue tú, enseguida te alcanzo. —susurró con dulzura Alexander, antes de darle un pequeño beso a Sofía, algo que hasta ese entonces no había sucedido y era las demostraciones de afecto en la empresa, pero es que Alexander estaba tan hechizado con Sofía que simplemente no se