Capitulo Dieciocho.
Para suerte de la rubia, Alexander descendió y, como todo caballero, abrió su puerta, de forma tranquila tomó su mano y la guio al interior de la mansión, donde fueron recibidos por una empleada, algo que molestó a Alexander, pues se le había informado a Evelyn que iría con Sofía y aunque estas se conocieran, no era lo mismo el trato que se le daría a una secretaria al que se le daría su futura nuera, pero bueno, su madre era así se dijo, mientras para Sofía aquel hecho no tuvo mayor importanci