Capítulo 50. La calma antes de la tormenta
Liam
El aire en la suite del hotel aún conservaba un ligero eco de la épica despedida de soltero en la playa, aunque ahora la euforia se había disipado por completo, dejando tras de sí una ansiedad tan espesa que se podía cortar con un cuchillo. Isaac caminaba de un lado a otro, trazando una línea invisible en la alfombra, con un nerviosismo casi tangible que amenazaba con contagiarme.
—Es que no la veo desde ayer, Liam —murmuró por décima vez, con la mirada perdida en el horizonte a través del