Capítulo 49. Arte con sabor a café
Sofía
La galería estaba en ese bendito silencio que precede a las grandes exposiciones. El aroma a pintura fresca y el eco de mis propios pasos sobre el suelo de madera eran lo único que me acompañaba mientras terminaba de colgar una serie de acuarelas abstractas. Después del caos de la despedida de soltera en la playa, este orden visual era justo lo que mi cabeza y mis nervios necesitaban.
Aún podía sentir la arena entre los dedos y el peso de las miradas de Brian y Alan sobre mí durante todo