Capítulo 48. Café con resaca
Isabel
Me desperté con el sonido de las gaviotas y el calor del sol empezando a filtrar a través de la cabaña. A mi lado, Liam todavía dormía con una expresión inusualmente pacífica; sin el ceño fruncido por algún mal sueño y con el pelo revuelto, parecía años más joven. Me quedé un momento observándolo, recordando el beso de anoche. Isaac tenía razón: a veces Liam necesitaba un reto para recordar cómo desconectarse del mundo y conectarse con nosotros.
Cuando finalmente salí a la terraza de la