Capítulo 42. El Respiro de Liam
Liam
La puerta de mi departamento se cerró con un suspiro que pareció retumbar en las paredes vacías. Fue un sonido profundo, cargado de una fatiga que no era física, sino puramente sensorial. Me quité el saco, lo arrojé sobre el brazo del sofá y me aflojé la corbata como si fuera un torniquete que me hubiera estado cortando el flujo de oxígeno durante horas.
Necesitaba aire. Aire puro, libre de partículas de seda, sin el aroma a perfume caro de la boutique y, sobre todo, lejos de las quinienta