El tren salía de Sants a las siete cuarenta.
Isidora llegó a la estación a las siete y doce con una maleta pequeña de cabina y el portafolio con los documentos de Hessel, las notas de Carmen Rivas y el esquema de la conversación con Héctor Garriga que había terminado de redactar la noche anterior.
El andén todavía estaba poco concurrido a esa hora. El frío de la mañana de octubre en el interior de la estación, donde el techo alto no retiene el calor. El sonido de los trenes como fondo continuo.