91. El refugio (Parte 2)
Diego la llevó hacia el centro de la cama, su cuerpo cubriéndola con peso reconfortante mientras continuaba besándola. Había intensidad diferente en sus movimientos ahora, urgencia mezclada con algo más profundo, más posesivo.
Se apartó lo suficiente para mirarla, sus ojos oscuros estudiando su rostro con intensidad que la hacía sentir expuesta y adorada simultáneamente.
—¿Sabes lo que pensé? —preguntó, su voz profunda y áspera—. Cuando dijiste que tendrás que verlo dieciséis veces, lo primero