—Tal vez, un poco. —Conociendo a sus padres, tal vez era lo último que podía pensar cualquier persona.
—Eres hijo único, ¿no? —pregunta aun viendo los cuadros.
—Sí —responde en un suspiro, algo triste.
—¿Entonces no tuviste a alguien con quién jugar? ¿Cómo te mantenías entretenido? —Ascher le sonríe muy cómplice y llegan a la puerta que él estaba buscando.
—¡Realmente con esto! —Abre la habitación y Ashton queda boquiabierto nuevamente.
Era un cuarto de juegos, la mitad era para niños y la otra