Capítulo – Corriendo Tras su Luz
La puerta todavía se balanceaba tras el portazo cuando Nicolás reaccionó.
El eco del cachetazo seguía ardiendo, no solo en su mejilla, sino en lo más profundo de su alma.
No podía quedarse ahí. No podía dejar que pensara lo peor.
No podía dejarla ir… no sin pelear.
—¡Ana! —gritó, saliendo como un rayo por el pasillo iluminado apenas por las luces de emergencia.
Todo seguía su curso afuera: la música elegante de la fiesta de inversores, las copas tintineando, las