Capítulo — Lunes de piezas en juego
El lunes amaneció con un cielo plomizo sobre Punta del Este. La brisa marina arrastraba olor a cemento fresco y salitre. En la obra, la estructura del Cinco Estrellas parecía un esqueleto imponente aún en proceso de convertirse en gigante.
A las siete en punto, entre el ir y venir de obreros habituales, apareció Gerardo.
Ropa gastada, casco sin marcas, y una actitud que simulaba a la perfección la de cualquier peón con ganas de unas horas extras. Pasó sin le