Capítulo — El Silencio de Julia
La mañana siguiente a aquella noche en Ibiza fue un abismo. Julia apenas podía sostenerse en pie. El mareo, la confusión y la vergüenza la perseguían como una sombra. Pero el verdadero golpe llegó ocho semanas después, en Montevideo, cuando empezó a notar algo distinto en su cuerpo. El retraso no era normal, los mareos no eran solo nervios. Una inquietud la llevó hasta una farmacia, con el corazón en la garganta. Tenía una sospecha que se hacía cada vez más real