CAPÍTULO – LA NUEVA ESTRATEGIA
La ciudad amanecía con un cielo encapotado, denso, como si la atmósfera misma presintiera la tormenta que se avecinaba.En el asiento del conductor de un auto viejo, estacionado a metros de una esquina transitada, Fabricio Castiglioni aspiraba el humo de su cigarrillo con los ojos fijos en el retrovisor. Las ojeras marcadas, el rostro demacrado y la barba crecida hablaban de noches sin dormir, de pensamientos corrosivos que lo consumían por dentro.
Ese auto, que