CAPÍTULO: El Error del Silencio
La casa de Elsa estaba cálidamente iluminada, con esa calidez que solo las cosas sencillas pueden ofrecer. En el comedor, la mesa larga vestida con un mantel bordado y una vajilla que hablaba de cariño, no de ostentación. Un guiso humeante, vino tinto y pan casero completaban la escena. Era una noche tranquila, como tantas que uno anhela después de semanas agitadas.
Alejandra sonreía sentada junto a Damián, disfrutaba del ambiente relajado. Ellos hacía mucho que