Capítulo – Ladrillos, Latidos y Lazos Nuevos
Nicolás Martínez seguía trabajando como capataz le gustaba y la gente respondía a sus órdenes con respeto ,nada había cambiado,, siempre con la misma humildad , pero con una sonrisa que ya no se le borraba del rostro. Anahir, por su parte, había comenzado a ir medio horario a la obra. A veces se quedaba un poco más, porque su pasión por el proyecto era más fuerte que cualquier restricción. Aun así, el papi Nico no la dejaba ni caminar sin supervisi