Capítulo 127 – Rotos y Cosedores
Alejandra miraba por la ventana mientras el viento tibio de la tarde movía las cortinas. Su vida, por fin, empezaba a estabilizarse. Ya no sentía dolor por Fabricio. No lo extrañaba. No lo odiaba. Solo le dolía haber sido tan débil... tan ciega. Le dolía, sobre todo, haber dejado a su pequeño casi dos años sin su madre.
Los recuerdos la asaltaron con una claridad brutal.
Fabricio le había pedido que fuera su novia durante el primer año de Ingeniería Civil. Apa