Capítulo 111 – El Día de Volver
El hospital de descanso no tenía rejas ni guardias. Parecía más una casa grande, rodeada de árboles, con olor a eucalipto y silencio de montaña.
Nicolás bajó del auto sin prisa, pero con el corazón latiéndole como un tambor. Cada paso que daba hacia aquella puerta parecía acercarlo no solo a su hermana, sino también a una parte de sí mismo que había quedado congelada en el tiempo.
Preguntó en recepción, firmó el ingreso, y caminó por el pasillo largo hasta la sal