Capítulo 101 – Entre Mates y Verdades
El sábado amaneció tibio, con el cielo despejado y el canto perezoso de los gorriones en la vereda.
Anahir se había quedado a dormir en la casa de Silvia. No tenía fuerzas para enfrentar su propia soledad aquella noche. Y su amiga, como buena hermana de la vida, no lo había dudado: le preparó la cama, le prestó ropa cómoda, y le dio el espacio que necesitaba para respirar.
Esa mañana, entre risas apagadas y movimientos lentos, improvisaron un mate en l