09:30 hs. - Damián.
Los párpados me pesaban mil kilos, apenas había podido pegar los ojos esa noche, mis pensamientos habían estado todo el tiempo con Salomé.
Diez minutos después de abrir los ojos ya estaba listo y preparado para volver a casa. Dejé una notita escrita encima de la mesa para agradecerle a Zamira lo que había hecho por mí y me marché.
Una vez en el pasillo, me dirigí a paso lento hacia mi vivienda de forma inconsciente. Pero, luego de darme un par de golpecitos en la cara, me di